Deerhunter + Lower Dens = Unknown pleasures

Deerhunter

Asistir plenamente virgen a un concierto es uno de los pocos placeres reales en la era spotify. Algo, nada un par de canciones, había escuchado de los de Atlanta, y nada absolutamente de los teloneros y, de nuevo, se trataba de un concierto entre semana, con la perecita que da eso. Al menos no iba solo, algo que se agradece y es que un concierto como el de Deerhunter no se puede ver solo. Minutos antes de que empezase el lío, Koala y yo nos tomábamos unas cervezas en frente del Antzokia, en el Ambigú. Y entre comentarios sobre “A serbian film” y los límites de lo soportable, no dejaba de decirme “son cojonudos, tengo mogollón de ganas de verles, su último disco fue de lo mejor del año pasado” y todas esas cosas que decimos de uno y otro. Yo tenía curiosidad y eso que había oído, repito dos canciones, sonaba bien. “Venga acaba la cerveza que esto va a empezar“.

El interior del Kafe Antzokia estaba más oscuro que nunca, parecía uno de esos garitos que salen en las películas, donde se cierran tratos en una mesa al fondo y se ajustan cuentas en el callejón de atrás, entre cubos de basura. Y salieron los Lower Dens, teloneros de nota y es que parecía que estábamos en Manchester hace treinta años. Las luces gélidas, azules, ese sonido aún más oscuro, y esas canciones que me recordaban a Joy Division, ese sonido ochentero (en el buen sentido). Conciertazo que, de no ser por su corta duración, hubiese servido como velada más que suficiente. Pero faltaban los chicos de Bradford Cox, y Koala espectante, y yo curioso.

Después de uno de los inicios más torpes de la Historia de la música (una vez en el escenario tardaron unos cuantos e incómodos minutos en empezar a tocar, solo Dios sabe por qué) arrancaron con esa música que solo ellos saben desempeñar,y es que sus canciones se desarrollan entre montañas y pasadizos, canciones repletas de esquinas donde nos sorprenden con cambios de estilo, aceleraciones, deceleraciones, ruidismo y melodía… ¿Pero qué tipo de música hacen? He leído por ahí que shoegaze, noise, punk indie, en fín todas las cosas que se ponen cuando no se puede clasificar, pero… ¿por qué hay que clasificar? Es como cuando preguntamos ¿Y a qué suena? ¿A quienes se parecen? Yo mismo he hablado hace un rato de Joy Division. Lo realmente interesante es cuando un grupo conquista un sonido o una manera de tocar diferente o, por lo menos, particular.

Enésimo conciertazo del mes (llevo una buena racha, no me puedo quejar) que si bien no llenó el Antzoki, como ya lo hiciera José González, sí consiguió un aforo digno, teniendo en cuenta que las entradas estaban a 28 euros y era entresemana. Interesante propuesta la de los dos grupos, eso sí, el zumbido de oídos dura un tiempo…

Autor: Javier Ikaz

Comparte esta noticia en

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>