El códice Cohen

Año 2010. Una especie de Indiana Jones, quizás menos aventurero, pero seguramente mucho más irónico andaba buscando, entre las catacumbas del rock los negativos de un documento ansiado, un incunable, esto es, el documental 200 motels, dirigido por Tony Palmer sobre la figura del excesivo y excelente Frank Zappa cuando su aventura no estaba más que empezando. No sabía que en aquellos vericuetos plagados de hollín mal raspado, de ratas correteando charcas abajo, de pasillos de pesadilla y hedor a olvido encontraría algo realmente revelador.

El sudor empezaba a ser algo más que unas incómodas perlas en su frente y notaba como su amarillenta camisa se adhería a su cuerpo, como queriendo formar parte de él. Al fondo, formando un reguero de musgo y barro encontró las latas. Unas latas que contenían exactamente 294 rollos. Aquellos rollos pudieron al fín ver la luz, 38 años después de su positivado. Y aquí empezó la leyenda.

Año 1972. Está empezando a tener mucha repercusión este Cohen. Quién lo diría. Empezó siendo un precoz escritor de novelas condenadas al querido malditismo, tímido y parco poeta de exactos paisajes y de pronto 1968, saca un disco que se llama exactamente canciones de Leonard Cohen y todo el mundo le adora, incluso las mujeres, y eso que guapo no es. Sus letras y composiciones son la herramienta perfecta para deprimir al más animado, pero debajo de esa tristeza late unas ansias por vivir, y por vivir en libertad además, casi nada. Pero el señor Cohen no es como los demás y, 4 años después del debut ya piensa en retirarse. Es cuando surge lo del documental para registrar su último concierto. En dicho documental se le ve como es, llorando en un recital, desnudo en un piscina, de ligoteo, una especie de dandy al que no le molesta la cámara, pero que tampoco la busca, más bien al contrario. Y todo eso bajo el emblemático nombre Bird on a wire, como su himno imperecedro. Lástima que nadie pueda ver nunca este documental, que ya está siendo olvidado en alguna catacumba del rock. Ojala en un futuro alguien pueda encontrar este puzzle y, no sé, quizás se pueda poner a la venta un septiembre de, digamos por ejemplo, 2010.

Autor: Javier Ikaz

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2 Comentarios

  1. Sólo echo en falta que el protagonista de la historia, arruinado, decide volver a salir de gira cuando es un septuagenario.

    Le pega mogollón ese final.

  2. el protagonista, septuagenario, es el indiana jones que busca en las catacumbas un documental que le hicieron hace 37 años para venderlo ahora

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