Fijando momentos

Es curioso como de repente un olor, un sabor o un objeto te retrotaen a un rincon de tu memoria y de ella brotan unos específicos recuerdos ligados a esas sensaciones que actuan como detonante.

A veces la relación es directa, un sabor que te situa de nuevo sentado en una mesa de tu pasado degustando un momento que aún mantiene un lugar privilegiado en tu memoria, una canción que te transporta a un concierto en concreto o a un festival, un objeto que te quita años de encima y te hace viajar en el tiempo a cuando con el pasabas horas…

Pero otras esta relación es algo más difusa, algo que carece en pricipio de una lógica secuencial para lleve desde ese origen a ese fin.

En mi caso como fijador de este tipo de momentos, como cuerda de la que tirar para volverlos a traer a la luz, muchas veces está la música.

Así, cada vez que suena “Cumpleaños Total”, yo aún me veo en Donosti, en primera fila, retorciendo de manera muy poco natural mis brazos en el aire, o si suena “Sheep Dog” de Mando Diao, lo que hago es mover la cabeza en el asiento del copiloto de un Peugeot 307 por las calles de Miranda de Ebro durante mi primer Ebrovisión, o como cuando escucho a McNamara me doy cuenta de que vuelve a ser un domingo de cuando trabajaba en Discos Gong, que estamos subiendo el volumen del “Rockstation” ya que solo quedan 10 minutos para cerrar y parece que la gente que hace tiempo para entrar en el cine no tiene intención de dejarnoslo hacer…

El caso, es que por cuestiones que seguramente no vengan a cuento, y que además poco os interesen (es posible que esta entrada tampoco lo haga), he vuelto a hacer uso del metro casi a diario para ir al trabajo, y con él, he vuelto a coger el hábito de la lectura, deborando en los últimos días “Africanus. El hijo del consul” de Santiago Posteguillo.

La cosa es que de fondo, sonando en los auriculares que me hacen más llevadero los desplazamientos a pie, y que pogo a volumen mínimo cuando acomodado ya en el ánden o en el metro me pongo a leer, ha sonado sin parar “De Peces y Árboles“, el nuevo disco de Grises.

Y he aquí, que ahora mientras lo escucho, sea cual sea el momento, una sensación de epicidad se apodera de mi, y aunque poco tenga que ver su música con ella, esta me trasporta a la antigua Roma, entre tribunos, senadores, cónsules y procónsules. Me coloca en el centro de un campo de batalla en el que a un lado se encuentra Anibal, al frente de las tropas cartaginesas y al otro Publio Cornelio Escipión, al mando de las legiones Romanas.

Hoy he acabado el libro, hoy dejaré de escuchar durante una temporada “De Peces y Árboles”, al menos hasta que me ponga con “Las Legiones Malditas”, hoy he comenzado con “Ready Player One“, hoy admito sugerencias para la banda sonara que quiero se fije al momento de lectura del libro.

Autor: JaeT32

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