Rememorar lo que se vió/vivió/sintió el pasado domingo 2 de Octubre en el Kafe Antzokia, con la «friki family» como les llama mi amigo Koala, y esbozar una tonta sonrisa de satisfacción es todo uno. Y es que los hermanos ingleses, junto a sus padres, consiguen facturar un show contagioso, como el virus que llevo arrastrando desde hace semanas (becarios atentos a ésta página) y llevan su música revivalista a los altares del rock (que expresión más horrenda me ha quedado, en fÃn…). Yo al menos nunca habÃa visto al respetable (aunque habÃa de todo, no diré nombres) tan entregado, con tan buen rollo, y bailando al más puro estilo Grease casi desde el primer minuto. Y nosotros que somos crÃticos y técnicos de sonido profesionales (ironÃa!!!) empezamos con que la harmónica de Kitty no sonaba, que si los graves, los agudos…. Algo que al momento se subsanó.
Para los que no conozcan a ésta familia extraña, aunque no creo que quede nadie que no les conozca (ironÃa!!!) diré que son ingleses, que fÃsicamente dan repeluco (Lewis parece sacado de una peli de John Waters, Kitty y Daisy de un sueño bizarro de David Lynch, el padre Graeme parece Michael Nyman con patillas y la madre, Ingrid Weiss, podrÃa ser medalla de oro a la «mejor tarta de manzana» de Minesotta), que a pesar del malo rollo visual, crean un buen rollo ambiental apoteósico, que su marcianismo musical les lleva del rockabilly al ska, pasando por el swing, la música hawaiiana, el blue grass, el country, el blues…¿sigo? Y es que no pueden dejar indiferentes unos tios que utilizan métodos tan arcaicos para sus grabaciones (olvÃdate del siglo XXI) y se sueltan en medio del directo con un beat box, cuasi-hiphopero, sacan a un jamaicano colorista y trompetero o se cascan una especie de jam de 8 minutos.
Y eso que no he hablado de los instrumentos, a saber: banjos, guitarras electricas y acústicas, harmónicas, un acordeón, una baterÃa, xilófono, teclado contrabajo, ukelele, herramientas que se las pasan de uno a otro dominándolas como si hubiesen nacido con una en cada mano. Aún asà quedó claro que lo de Lewis (19 años) es la guitarra, lo de Daisy (21 años) es la baterÃa y lo de Kitty (16 años) es la harmónica y la voz. Presentaban sus dos únicos discos, uno primero, seminal, casi Ãntegramente compuesto por versiones rockabillys con derivas hawaiianas, y un segundo más ecléctico que gana con las escuchas.
Si tocan en tu pueblo, ciudad, barrio, no lo dudes. Es casi imposible verlos y no bailar. Digo casi porque ayer mi amigo Kansei me demostró que se puede hacer. Eso sÃ, la fiesta que montan es antológica. Y el premio al concierto más divertido del año es para…..
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