Sr. Chinarro se pone a traballar

Portada del Menos Samba de Sr. ChinarroHe de reconocer que me he acercado al nuevo disco de Antonio Luque (Sr. Chinarro) con una mezcla de miedo y pereza, la que surge cuando admiras mucho a alguien que te falla. Esa relación buena que por una tontería cambia de repente y ya nada es lo mismo. Bueno, he de decir que a mí el bueno de Luque no me ha hecho nada, ni somos amigos ni hemos dejado de serlo. El no me conoce de nada, en cambio yo le conozco desde 2001, cuando, poco antes de ir a mi primer y único FIB, cayó en mis manos un ep y un disco de él. El ep se llamaba La pena máxima y el disco Compito. Al momento me engancharon sus letras, sobretodo sus letras porque los arreglos musicales y su voz en aquellos momentos no eran para enganchar. En aquel recordable FIB me fuí a la mitad de su concierto por dos razones: en el escenario grande tocaban los Niños Mutantes y de aquellas les prefería y, sobretodo, porque su directo me pareció una tomadura de pelo. De vuelta a casa me hice, no obstante con el resto de su obra. Cada canción, cada letra, eran el pan de cada día, una ironía fresca, diferente a la ironía que había escuchado antes en una canción (quizás Krahe). Y llegaron El fuego amigo y El mundo según. Para mí sus obras magnas. Luego un aceptable, pero menor Ronroneando para desembocar en un, para mí, flojo, Presidente.

Y un año después se descuelga con un disco de 19 temas, de título emilioaragonista, con portada de comic retro, de intenciones claramente revolucionarias (viva la crisis) y que no solo vuelve a sus dos mejores discos, sino que los supera en varios aspectos. Retoma las letras irónicas, los juegos de palabras brillantes que no conseguía ver en su anterior obra y su imaginario sonoro dispara hacia todos lados, ya que al pop marca de la casa (Santa Bárbara, Todo acerca del cariño, Brasilia…) se le une el rock (Hot mothers…) o la rancheras con deje flamenco y sevillanista (La plaga, Las habichuelas…) o los sonidos caribeños (Tu elixir, La iguana Mari) para terminar con una suerte de panfleto a lo Aviador Dro (La arenga de los sindicatos futuristas). Las letras son más claras que nunca, que no fáciles. Son incluso reconocibles, muy humorísticas. Sí, definitivamente Antonio Luque ha firmado su mejor obra, volvemos a ser amigos. Aunque él no me conoce.

Autor: Javier Ikaz

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