Para ver, cierra los ojos (Jan Svankmajer, 2012)

Portada del libro Para Ver, Cierra los OjosAdentrarte en el mundo de Jan Svankmajer es aceptar una(s) realidad(es) que dista(n) de la nuestra, es limpiar las retinas de rutinas cansinas y asomarnos a otras variables, a veces apetecibles, otras veces terroríficas. Conocí la obra cinematográfica del checo hace unos tres años. Esos cortos primigenios desbordantes de imaginación y buen hacer, a pesar de la “mala prensa” que tuvieron en su momento y en su país. Artista en proceso de crecimiento constante, Svankmajer utiliza todas las herramientas que tiene a su mano para “animar” su obra. Por ejemplo en sus películas utiliza actores de carne y hueso, dibujos, objetos, marionetas, arcilla, carne, flores y plantas, frutas… para dotarles de vida. Todo se mueve en sus films, y todo tiene un aspecto a muerto, lo inerte está presente, lo pútrido, el horror del surrealismo, las telas de araña, los desmembramientos…

Adorador de la obra de Sade, Goethe, Poe o Carroll (Lewis), Svankmajer vertebra su discurso transgresor y moderno basándose en los clásicos, y es la casa Usher, el mito de Fausto o Alicia en el país de las maravillas la fuente de la que bebe para convertirse a su vez en otra fuente prolífica.

El libro que presenta la editorial riojana Pepitas de calabaza (de la que ya presenté el soberbio “Diarios” de Iñaki Uriarte) es un artefacto amorfo, extraño, hecho de retales y ensamblado, como los objetos de la creación “táctil” de Svankmajer, dividido en 4 partes bien diferenciadas, siendo la primera una suerte de prólogo largo y muy completo de Jesús Palacios (que ya participara en otro libro colectivo sobre la obra del artista checo llamado “La magia de la subversión”) en el que explica en aproximadamente 40 páginas su visión sobre la obra del autor. Un buen resumen para iniciarse en una obra fascinante y sin límites.

La segunda parte es una larga entrevista (unas 70 páginas) con Svankmajer realizada por Peter Hames en 1995, centrándose más en la producción “no cinematográfica” del checo. Una conversación extensa, interesante y clarificadora sobre lo que piensa nuestro homenajeado sobre el movimiento surrealista, sobre sus fuentes, sobre el acto de creación, mientras que repasa una larga vida entregada a expresar. Esta segunda parte se complementa con una pequeña entrevista de 2006 que el propio Hames le hizo a propósito del estreno de su penúltima película Sileni.

La tercera parte, la más extensa (unas 100 páginas) consiste en una selección de textos del propio Jan Svankmajer de distintas épocas sobre el arte y variables en su propia obra, una suerte de manifiesto de manifiestos, en ocasiones realmente críptico en el que habla de los dibujos mediúmnicos, su Historia Naturae, las marionetas, los collages, el tactilismo o la necesidad de usar las máquinas ipsatrices. Un compendio de delirios maravillosos en los que se busca otro ángulo para enfocar la vista.

Y para acabar un breve apéndice de apenas 10 páginas escrito por Frantisek Dryje, un epílogo que si bien no añade nada a lo expuesto en las 200 páginas anteriores resulta un final redondo a un libro-referencia para cualquier estudioso del arte surrealista en general y de la obra de Svankmajer en particular. Gozoso, divertido y muy interesante, el tomo está presentado en una edición cuidada con un centenar de fotografías. Recomendable.

Autor: Javier Ikaz

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