¿Qué pensaría Guille Milkiway cuando vio que Hidrogenesse le acomapañaban en su bolo de Bilbao?

La Casa Azul

Llegamos a preguntarnos qué pensó Guille Milkiway cuando comprobó que la presentación de su Polinesia Meridional en Bilbao compartía cartel con Hidrogenesse. No, en serio, sí nos lo preguntamos. Fue una bala perdida más en el debate tabáquico y etílico que se producía en los aledaños de la Fever posicionándonos unos en contra y otros a favor de Genís y Carlos… Sí, el pasado sábado ocurrió todo esto. Sí, esto pretender ser una crónica de lo vivido en el popular local bilbaíno el pasado fin de semana, pero no he podido, por menos, que arrancarla así, rescatando el Hidrogenesse Sí, Hidrogenesse No…. Taaaan divertido…

Pues eso, que el pasado sábado, en la Sala Santana 27 de Bilbao, Guille Milkiway y su proyecto La Casa Azul recalaban para presentar su último trabajo, «La Polinesia Meridional«, un bolo al que el que abajo firma acudía con toda la ilusión que un fan puede tener de volver a ver un artista admirado y con todo el regocijo que el gran recuerdo de la anterior cita de Milkiway en Bilbao suscitaba; pero antes había que ver el espectáculo de Hidrogenesse sobre las tablas. Y digo había que porque, hasta el pasado sábado, no había tenido la suerte y el privilegio de ver a la pareja austrohúngara sobre las tablas.

Y no, definitivamente, no. Puedo reírme con su puesta en escena; puedo reírme con sus ingeniosas frases; puedo pensar y reflexionar con algunas de los fragmentos de sus letras que consigo rescatar de las enormes capas de forma que tapan el contenido de sus canciones; pero no, no puedo con ellos; y serán cultísimos, inteligentísimos y probablemente yo no tenga la capacidad o la sensibilidad para saber apreciar el arte de dos adelantados (sic) a su tiempo, pero a mí, personalmente, Hidrogenesse me parecen una broma y sigo pensando que ellos se toman en serio, muy en serio, desde la broma. Y si aún así, mi teoría tampoco es acertada y, definitivamente, no consigo entenderles, yo saco la bandera blanca, me rindo… Eso sí, ejecútenme: no quiero tener que someterme a una sesión o terapia de choque con su avanzada música para acabar de entenderlo. Gracias.

Y ya. Me había prometido no extenderme en el comentario hacia Hidrogenesse para no sepultar la parte de La Casa Azul, por mucho que me lo pidiera el cuerpo, y voy a cumplirlo. La Casa Azul: uno de los proyectos indies de la actualidad con una puesta en escena de las más ricas y grandilocuentes de la actualidad. Al menos, las pantallas, el montaje lumínico y el juego audiovisual que acompañan (y refuerzan) a Milkiway durante las ¡más de dos horas! que dura (ahora sí) el espectáculo, así lo atestiguan.

Pero atrezzo y fuegos artificiales aparte, Milkiway ofrece canciones, himnos ultrapop con todas las influencias reconocibles del mundo pero llevadas a un terreno propio. Canciones coreables, temas para desgañitarse, piezas directas y sencillas que bien podrían ser comerciales pero que, al final, dificílmente lo son. Pero atrezzo, fuegos artificiales y canciones aparte, el señor Milkiway es un artistazo (en la línea clásica que yo entiendo de artista, eso sí, no vayamos a volver dos párrafos más arriba a estas alturas) de la cabeza a los pies: compositor de letras amargas, auténtica máquina deglutidora de pop de todo tipo y condición; un tipo que transmite energía, que salta, bota, grita de la misma manera que se sienta al piano y reinterpreta una de sus obras acompañado únicamente de este instrumento. Y, ¿lo mejor? De casi todas las situaciones que explora, tanto en el estudio como en el escenario, sale victorioso.

Si hubiese de ponerle un pero sería, de hecho, su propia languidez, su humildad. Joder, tío, eres un crack, creételo. Pero al chaval le cuesta. Y lo que más me molesta es que alguna gente crea o piense que esta actitud también forme parte del espectáculo. Pero yo pienso que no. Y me reafirmo cuando le ves, ya acabado su concierto, bailando en la fiesta posterior que acaeció en la sala Pink, compartiendo sus opiniones con el público que le pedía una foto, riendo y disfrutando con la música que pinchaban los propios Hidrogenesse, siendo (o pareciendo) un tipo, en definitiva, la mar de sencillo, con una diferencia respecto al resto de los mortales: es un enamorado y un enfermo de la música pop y no puede, por menos, que compartir ese don a través de La Casa Azul, aún cuando este proyecto le sirva también para exorcizar sus propias amarguras.

Bueno, como veis, pocas referencias a pasajes más técnicos o concretos de sendos bolos. Bueno va, pequeñas pinceladas: Hidrogenesse presentaba también su último disco, «Un Dígito Binario Dudoso«, dedicado a la figura del matemático y padre (o uno de los padres) de la computación tal y como la entendemos hoy en día, Alan Turing; disco que mis amigos defensores de Hidrogenesse califican de corte conceptual (sic) y que ven ya como uno de los trabajos de 2012; destaco el tema «Captcha Cha Cha» como hit de la noche («Disfraz de Tigre» aparte, of course) y porque me reí mucho con lo de la T de Turing.

El de La Casa Azul fue un recital de más de dos horas en el que dio un repaso a su discografía, cover del «Take On Me» de A-Ha incluído. Puedo entender que a gente de mi alrededor se le hiciera pelín largo, vale, e incluso comprender que, por momentos, pueda resultar estilísticamente monótono, aunque, en mi opinión, Milkiway sepa manejar muy bien esos tempos; sea como fuere, ser fan es lo que tiene… Hablando de fan… Guille Milkiway cerró el bolo con «Como un Fan» tocada sólo al piano… En el momento, me dio pena que no la interpretara como en el disco pero ahora, a toro pasado, me parece mucho más especial así. Gracias, Milkiway. Lo dicho… Como un fan…

En definitiva y volviendo al principio, ¿qué pensaría Milkiway al comprobar que Hidrogenesse le acompañaban en su cita bilbaína? Pues seguramente, estaría encantado, bien porque su capacidad artística, melómana e inteligencia le permiten entender la propuesta de Carlos y Genís o bien porque es un tío al estilo japo, sencillo y amable, que jamás dejará en mal lugar ni criticará negativamente a unos compañeros de profesión… No, en serio, sí, hablamos de todo eso, nos preguntamos esas cosas y nos las respondimos…

Comentarios

Una respuesta a «Â¿Qué pensaría Guille Milkiway cuando vio que Hidrogenesse le acomapañaban en su bolo de Bilbao?»

  1. Avatar de eneko

    creo que a Guille le gustan mucho hidrogenesse..

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